Por: H. Alexander Rojas Casilla

Ohhh!!... Llegó Navidad..!!

N
o sé si en algún sitio del planeta los preparativos navideños comienzan meses antes de la fecha que dice el calendario gregoriano, puesto que en  RD noviembre ya es tarde. Como pasa el tiempo!!, exclamé, al obligarme hacer un alto en una luz roja en la intersección de dos importantes avenidas de la ciudad donde resido,   ya era mediado de octubre y la tienda que veía a mi izquierda la cual no tengo el gusto de mencionar ya exhibía sus ofertas navideñas como si la fecha supuesta estuviera en su apogeo, llegando a ver un Santa Claus de carne y hueso en la entrada de la misma. Oh frezcome..!!! Reaccioné de nuevo en voz alta apretando el volante con ambas manos, quedando mi acompañante boca abierta, sorprendida por mi reacción insólita.

Pero, ¿estamos en navidad?, pregunté a quien humildemente me pidió un aventón, observándola del mismo modo como ella aun me miraba, __ pues claro, contestó segura la joven dama, a sabiendas que ya estaba enterada porque mi reacción segundos antes, ¿no has pasado por la tienda la Sirena y la calle el Sol?, refirió más locuaz, __ no, respondí secamente, pues todos los negocios están timbí de artículos navideños y algo más, siguió diciendo, mientras me veía avanzar después que al semáforo por fin le dio la gana. Oh frezcome ..!! Volví a repetir quedándonos ambos callados mientras trataba que el acondicionador del vehículo hiciera un esfuerzo mayor para enfriar con sensatez el interior cerrado con hermetismo.
Para ser objetivo no creo que en ningún lugar fuera de la isla se pase las navidades como en la República Dominicana y lo digo con conocimiento de causa, pues soy mitad citadino la otra rural, puesto que he vivido en ambas partes sin que nadie me propusiera tal compromiso, hecho que me hace redimir el contraste de dos lugares en referencia a las llamadas pascuas y fin de año sin que por ahora nadie adverse mi punto de vista al respecto.
Del campo recuerdo el viento fresco y avivado del atardecer y el frio adusto de la madrugada que al llegar la mañana  no había apuros de que un balde de agua cayera sobre los cuerpos sólidos de unos tantos, puesto que muchas veces se firmaban vales sin la intención afirmativa de los patriarcas. Las veladas en cualquier esquina era de esperarse con fogatas encendidas aguardando se repartiera el té mientras se entonaban canticos alegóricos a la época y uno que otro guitarrista más romántico enunciando su amor a la amada, sin dudas  éramos felices, falto de anda y sobrante de todo, los villancicos cuando calladamente unos cristianos se asomaban hasta las ventanas y cantar noche de paz, o a la zarandera, quizás desentonados pero agradecidos por elegir nuestra casa. Esperábamos el día 24 para la gran comelona entrada la noche o lo que llegaba desde cuadras cercanas, pues era la costumbre pasarle un  plato al vecino y viceversa  y muchas veces los platos llegaban hasta más allá. Aquello era un espectáculo, cosa que no se veía todos los días, pero ese 24 era especial, lechón asado, teleras gigantes, pastas y pasteles, una buena porción de moro de guandules, ensaladas, rusa, verde o mixta, no faltaban las manzanas rojas, dulces, pasas, nueces y coquitos etc.. Recuerdo que comíamos con gula, como si fuera la última navidad advertida por escrito, luego aparecía el 25 para esperar la tarde y salir calle arriba y calle abajo o a los parques con nuestra ropa nueva, era el día de estrenar, muchos repetían la misma re mua del año anterior extremadamente cuidada y planchadita a veces ya muy pegada o salta charcos por los centímetros de mas en la contextura física de los modelos, pero en fin era navidad la fecha del nacimiento del niño Jesús, período del perdón y la unión familiar, eso era lo primario y lo más importante.
Mientras que en la cuidad era la misma cosa aunque con colores y matices distintos muy heterogéneo, todo era algo más que un simple canto o cuento a deshoras en una velada en casa de algún amigo. Aquí sí que llegaba octubre con su alegría, Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo era el saludo común  que a diario brindaban los conocidos y los casuales. Era frecuente ver lugares destinados para ventas de charamicos y arbolitos verdes o de algodón diseñados en altura y volumen de acurdo al gusto del parroquiano, como también los tarantines o puestos de dulces y frutas frescas en cualquier lugar estratégico de una calle comercial, o la mesita del don o la doña en el  mismo barrio vendiendo tira po, torpedos, tumba gobierno, pata de gallinas, vela romana, etc. Que tiempos esos..!!, esto, sin contar los cientos de angelitos o inter cambios que comenzanban el día uno del mes doce o antes, casi siempre celebrados en los vecindarios o lugares de trabajo donde los amigos, novios, compañeros, conocidos entusiastas se esforzaban en participar y procurar la mejor broma y el mejor regalo, el gorgoreo de la gentes caminado por todos lados cuando estaba cerca la víspera del día de… Más abundante en las zonas y arterias comerciales, donde al pasar por algún colmado o en una esquina cualquiera se podía escuchar a todo dar, Jhonny Ventura con su Salsa pa tu lechón o la ley seca, el Conjunto Quisqueya con su trulla navideña o la juma, Milly y los Vecinos con llegó Juanita o esta noche amanecemos, Rasputín con su viejo año, Villalona con pato robao, déjame volver o amaneciendo, Feliz del Rosario con su Cascabel entre otros. Hay que mencionar los famosos viajeros que venían casi en su mayoría desde la ciudad de new york llamados también dominicanos ausentes o dominican york, donde el hermano, el compadre, el amigo el primo llegaba con su entusiasmo a flor de piel y esperar que algunos se animaran y nos sorprendieran con cualquier regalo sencillo pero de buena voluntad.
Pero en fin, ahora muchas cosas han cambiado igual como cambian los tiempos y cada generación,  pues tal observación no merece comparativa a la anterior, lo que importa es que Llegó la Navidad  y con ella la alegría y algarabía de este pueblo que no tiene que convencer al extranjero para  sacar de abajo y burlarse del fastidio de 11 meses  de impaciencia. Los tiempos cambian sin dudas pero navidad es la navidad, donde el dominicano  encuentra la mejor manera de hacer  de sus pascuas una fiesta mágica la fiesta perfecta donde los dilemas se van de vacaciones cambiando nuestras actitudes nuestra manera de pensar y ver las cosas que comúnmente ni vemos, es una época bella, hermosa llena de optimismo hacia un futuro inagotable, sonriendo siempre al compartir el lechoncito para después el traguito bajo el calor y el ruido familiar al brindar, sin olvidar de los cuentos repetidos del tío que hubieron de acostar por el jumo el año anterior, recuerdo que algún intrépido se le ocurrió motivar bajo las mismas carcajadas acostumbradas del clan.

__ Feliz navidad… ¡!!

__Lo expresado en este escrito es la exclusiva opinión de su autor:__
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